miércoles, 20 de julio de 2016

Medio

IV.
LA VOZ DE SU AMO

 Afila cualquier gesto hasta celebrar tu deseo como una señal
que resulte irreconocible.

Algo, irremediablemente muerto,
en algún momento acabará por deslizarse junto a ti,
carcomido y hambriento.

Observa entonces como asume cada una de tus agujas.

:- Deberías quererlo, simplemente por esto
se supone que deberías quererlo…

Como una cuestión práctica:

algo puesto en marcha en algún lugar entre ti mismo y la vida,
que funciona, aún sabiendo que no va a parar de
romperse, volverá a simular tu cuerpo.
Poniéndote a salvo de cualquiera de tus golpes.
Encajando cada uno de ellos mientras te limitas
a observarte desde algún rincón,
digiriendo,
dirigiendo la escena.





("Por este borde". Jezabel Seijas)

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