miércoles, 20 de julio de 2016

Medio

I.
LA VOZ DE SU AMO

 Dimos en habitar la casa, o al menos
la creencia de habitar en la casa.

Fue esta una calle festiva, sin duda. Hubieron guirnaldas
e incluso un mismo vendedor que vino a visitarnos regularmente
ahora con un mal disfraz (gafas, bigote, nariz de goma), ahora
a pecho excesivamente descubierto,
ofreciéndonos una serie de objetos
con los que establecimos un modo de relacionarnos
que acabó por igualarlos a todos.

Dimos pues en habitar esta casa como una casa de paso
en la que acumular ese único objeto que abriéndonos
continuamente nos cerraba después, de un golpe.
Una obra compuesta sobre una estructura
que nos escupía desde su mismo centro.

Quisimos poseer ese lugar que inútilmente gobernaba en la casa
y que desde su movimiento acababa por mostrar
un mismo ángulo,
girando a tiempo con nosotros
sin saber quién daba la vuelta mientras observaba qué.

Escupiéndonos desde su mismo centro.





("Por este borde". Jezabel Seijas)

No hay comentarios: