miércoles, 20 de julio de 2016

Medio

III.
LA VOZ O EL PERRO

Completa lo que vuelve hasta ti nuestra voz
sosteniendo a tu cuerpo en su justo inicio.

Completa aquello que vuelve
nuestra voz,
como esta distancia radical entre nosotros.

Algo instalado antes de ti, desde donde poder deslizarnos
hasta obtener alguna medida de esa distancia.







("Por este borde". Jezabel Seijas)

Medio

II.
LA VOZ O EL PERRO

 Existe también un lugar
donde se sitúa lo que ha quedado fuera de ti.

Es ahí donde habrás de encontrar un agujero,
un hueco sordo, sin sonido posible,
desde donde todas y cada una de tus imágenes se soportan.

Desde ese mismo lugar retrocede tu voz con una señal
y obedeciendo como un perro,
hasta traer de nuevo tu cuerpo consigo
y lo que a su vuelta contigo tu cuerpo sostenga.






("Por este borde". Jezabel Seijas)

Medio

I.
LA VOZ O EL PERRO

 Establecido el escenario observa cada objeto ahora
moviéndose, como un recorte sobre tu propio fondo.

Puedes concentrar tu voz despacio,
hasta desprender el borde de lo que se recorta sobre ti mismo.
Mientras estiras,
observa: hay otra imagen bajo la imagen que separas,
exacta al contorno de su silueta.
Un fondo, al final de todo esto, desde el que arrancarnos,
imagen tras imagen,

sin posibilidad de agotar su superficie.




("Por este borde". Jezabel Seijas)

Medio

IV.
LA VOZ DE SU AMO

 Afila cualquier gesto hasta celebrar tu deseo como una señal
que resulte irreconocible.

Algo, irremediablemente muerto,
en algún momento acabará por deslizarse junto a ti,
carcomido y hambriento.

Observa entonces como asume cada una de tus agujas.

:- Deberías quererlo, simplemente por esto
se supone que deberías quererlo…

Como una cuestión práctica:

algo puesto en marcha en algún lugar entre ti mismo y la vida,
que funciona, aún sabiendo que no va a parar de
romperse, volverá a simular tu cuerpo.
Poniéndote a salvo de cualquiera de tus golpes.
Encajando cada uno de ellos mientras te limitas
a observarte desde algún rincón,
digiriendo,
dirigiendo la escena.





("Por este borde". Jezabel Seijas)

Medio

III.
LA VOZ DE SU AMO

 Eso que sonaba a cuerpo hueco, sostenido, estuvo esperando clavado
como un maniquí fuera en el escaparate.

Y al fin qué.

Producto estrella.

Como ves planeamos concienzudamente esta promoción:
pequeños músculos, vísceras
reducidas, fáciles de transportar que rebotan recordando
algo humano. Señales

desde megafonía y más señales. Dentro rebajas, ocasión y todo
al cincuenta por ciento prácticamente gratuito, predatorio,
accesible: ofertas

y ofertas de imágenes: despieces, saldos, repuestos
para que todavía ajustes los ojos a este escaparate y este otro y otro más. Pequeños
músculos, vísceras

crudas dando pequeños saltos
:- ¡Parecen vivas! ¿ves? escuchas decir a alguien
mientras doblas así bum un eco tras eco tras otro.




("Por este borde". Jezabel Seijas)

Medio

II.
LA VOZ DE SU AMO

 ¿A qué podemos deber tanta gratitud?

Cuidado,

como en todo
todavía existen en nosotros ofertas trampa,
saldos,
deudas innecesarias, saltos
mortales,
abrazos
que también se clavarán como agujas.

Cuidado decimos:

Hemos acabado de vaciarnos de órganos
mientras los guardamos cuidadosamente en el congelador
debidamente empaquetados y a la espera, aguardando
la oportunidad de cocinarlos y ofrecerlos en banquete:

maravillosa vajilla,
mesa perfecta para uno.

Garantizado

:- Para que entonces todo quede al fin quieto en mi cuerpo
y así lo digiera todo. Para que nada

venga ya a moverse en tu cuerpo, no,
ni me acceda.



("Por este borde". Jezabel Seijas)

Medio

I.
LA VOZ DE SU AMO

 Dimos en habitar la casa, o al menos
la creencia de habitar en la casa.

Fue esta una calle festiva, sin duda. Hubieron guirnaldas
e incluso un mismo vendedor que vino a visitarnos regularmente
ahora con un mal disfraz (gafas, bigote, nariz de goma), ahora
a pecho excesivamente descubierto,
ofreciéndonos una serie de objetos
con los que establecimos un modo de relacionarnos
que acabó por igualarlos a todos.

Dimos pues en habitar esta casa como una casa de paso
en la que acumular ese único objeto que abriéndonos
continuamente nos cerraba después, de un golpe.
Una obra compuesta sobre una estructura
que nos escupía desde su mismo centro.

Quisimos poseer ese lugar que inútilmente gobernaba en la casa
y que desde su movimiento acababa por mostrar
un mismo ángulo,
girando a tiempo con nosotros
sin saber quién daba la vuelta mientras observaba qué.

Escupiéndonos desde su mismo centro.





("Por este borde". Jezabel Seijas)

La casita de papel

IV.
PROPAGANDA

¡No, no lo dude!... le animará día tras día mírelo sus patitas
crujen bajo su enorme peso está absolutamente cebado, vamos, vamos, no lo dude.

Es una buena adquisición: mantendrá limpia la casa y alumbrará pequeños cuerpos que
engullirá rápidamente pero usted

no debe preocuparse por eso, no,

comprenda que usted a esas alturas tampoco estará para ceremonias.





("Por este borde". Jezabel Seijas)

La casita de papel

III.
PROPAGANDA

En este pequeño sillón veremos la tele por la noche.
Sólo necesito una pequeña madriguera,
durante el día trabajo a turno partido cuando acabo la función en el escaparate estoy
completamente reventado.

Volveré a casa abriré una cerveza y dormiré
a pierna suelta ¡oh, sí, sí, no se preocupe! solamente necesito frío,
el necesario para no pudrirme.




("Por este borde". Jezabel Seijas)


La casita de papel

II.
PROPAGANDA

Y no crea usted… aunque no lo parezca resulta difícil:

sus patitas todavía conservan piel y pelo.

Su cuerpo despellejado y algo blanquecino aún así digo,

¡pero oh, mire! camina varios pasos para su entretenimiento.

Y da vueltas a su varita.

Y alza un poco la chistera.






("Por este borde". Jezabel Seijas)

La casita de papel

I.
PROPAGANDA

Sí, todavía está a la espera y desollado,
nada parece advertir que cambie nada.

Pero… ¡mírelo! se ofrece desde el mostrador sonríe luciendo
su mejor pose, sus dos ojos rosas.




("Por este borde". Jezabel Seijas)

Nanas, cuentos y despieces

IV.
EL LOBO

:- Fijaos pequeños ¿no es horrible? no
deberíais pensarlo dos veces al menos
mientras sople
deberíamos
obligarnos a cerrar
todas las salidas de este cuerpo. Deberíamos
asegurarnos.

:- ¡Sí…


que imprudentes!



("Por este borde". Jezabel Seijas)

Nanas, cuentos y despieces

III.
EL LOBO

:- Os he salido al paso según lo previsto.
Tengo este montón de cosas terribles que ofreceros
y por tratarse de vosotros podríamos negociar un buen precio.
Venga, vamos, dejadme entrar en vuestra casa
os enseñaré lo que es malo y lo que aún podría ser peor.

:- Oh, sí, sí por favor entra en nuestra casa y cómenos…

… te aseguramos que no te pondrás enfermo nunca.



("Por este borde". Jezabel Seijas)

Nanas, cuentos y despieces

II.
EL LOBO

:- No es vuestra casa no mintáis.

Es vuestro cuerpo y es frágil.

Es vuestro cuerpo

y cabe en la palma de una mano.

No es vuestra casa, no.

Mirad, por favor.

Mirad como se rompe.





("Por este borde". Jezabel Seijas)

Nanas, cuentos y despieces

I.
EL LOBO

Esperan detrás de la puerta.
Todos, en fila. Pequeños. Todos: casi
insignificantes, tan
diminutos extienden
los brazos pidiendo, pidiendo, pidiendo.

Hinchan sus cabezas como un globo

y soplan

y ascienden uno por uno alejándose sin peso

desde el suelo,


como un montón de cenizas.





("Por este borde". Jezabel Seijas)
Esperan detrás de la puerta.
Todos, en fila
. P
equeñ
os
. Todos: casi
insignificant
es
, tan
diminutos extienden
los brazos pidiendo, pidiendo, pidiendo.
Hinchan sus cabezas como un globo
y soplan
y ascienden uno por uno alejándose sin peso
desde el suelo,
como un montón de cenizas.
Esperan detrás de la puerta.
Todos, en fila
. P
equeñ
os
. Todos: casi
insignificant
es
, tan
diminutos extienden
los brazos pidiendo, pidiendo, pidiendo.
Hinchan sus cabezas como un globo
y soplan
y ascienden uno por uno alejándose sin peso
desde el suelo,
como un montón de cenizas.