domingo, 11 de octubre de 2015

Hábito

III.
HÁBITO

Levantándose de un salto lo aplastó
mientras aún latía en el suelo

:- ¡No creas
que es tan difícil!- me dice-

existen cálculos precisos, maneras de
establecer la distancia necesaria

para arrancarnos el cuerpo de cuajo.
Tan sólo un pequeño salto bastará

para poder desprendernos.

Sostenida y
en cuclillas, a varios pasos del suelo,

aletea inestable con las dos piernas abiertas.
Con sus dos pequeñas alas.

:- Voy a mirarte

el tiempo justo
para coger fuerzas y volver a saltar y aún

mirarte a los ojos.

Y así viene dejando uno
tras otro su cuerpo en pie

y huyendo en desbandada

:- Puedes probarlo,

de veras que no resulta tan difícil
establecer la distancia y velocidad de escape suficientes

para que continúes poniéndonos
una y otra vez a tu propio alcance.





("Por este borde". Jezabel Seijas)

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