viernes, 22 de agosto de 2008

Pervertidos del mundo

Mi queridísimo Señor Marmota cierto día en un arrebato de lucidez, pronunció con una sonrisa cínica y los brazos sobre la cabeza una frase exquisita a su vuelta de Moraira:

Sr. Marmota ( apareciendo por la derecha del escenario) :- cari... el lujo es una perversión...

Pasó alguna semana y nos encontramos combatiendo en una piscina armados con un arsenal de flotadores de corcho, en un claro retroceso a la prepubertad. Tras estar a punto de perecer ahogados por un ataque de disfrute, en medio de aquella piscina toda para nosotros que hasta tenía una islita con árbol y césped en el centro, nos repetimos bajando la vista y con la boca pequeña:

Sr. Marmota & Jeza ( fielmente representados por dos actores de diez y cinco años respectivamente. Él con bigote, ella con rastrillo de playa. Descienden desde la parte superior del escenario cual misteri d"elx y sonando de fondo la voz del misteri, hasta quedar situados sobre la cabeza del primer Sr. marmota aparecido sobre la escena) :- ...ejem... que el lujo... estoooo... que el lujo es una perversión...

Cari... soy fans.

Inspiratio: Sr. Marmota
Ilustratio: Jezabel Seijas

viernes, 15 de agosto de 2008

Carne

Todavía sigue allí cuando abre la puerta del congelador, hecho un ovillo.
El pequeño animal, ignorándole por completo, da una vuelta sobre sí mismo para volverse a dormir.
Cierra la puerta del congelador, :- " Tal vez todavía los vendan"- piensa.
En sobres, a contrarreembolso, disolver el contenido en agua fría, esperar unos minutos, observar cómo se forman, no es necesario alimentarlos.
Tendría unos doce años cuando los compró, grandes expectativas.
Simplemente funcionaron. Aún lo hacen.
Tres de ellos se desparraman sobre el sofá, le miran mientras cruza la habitación. Todavía le miran cuando desaparece por el pasillo.
Cuando llega junto a la puerta una cáscara del tamaño de un balón comienza a latir brevemente. Desde el suelo siempre ofrece un mismo ángulo, por más vueltas que se de a su cuerpo. Gira con él a un tiempo, inclinándose levemente.
Parece tan frágil ( tanto tiempo y apenas una larva, se dice a sí mismo)... pero no se engaña ( que a ti tampoco te engañe su fragilidad), sabe perfectamente que al inclinarse un poco, como ahora mismo hace, de algún modo ya está haciéndole una reverencia.
Palpa la cáscara con la mano sintiendo como se sacude, siguiendo un ritmo continuo.
Detiene las imágenes que llegan a su cabeza mientras observa el movimiento tras la cáscara.
Detrás de él, tres pequeños animales abandonan sus posiciones en el sofá deslizándose hasta la puerta que comunica con el pasillo. Alguno trepa hasta el techo y avanza unos metros boca abajo. Otros trepan por el lateral de la puerta. Todos observan.
A la altura de sus ojos hay dos ojos que le miran fijamente. El cuello, increíblemente estirado, sigue creciendo. También una de sus piernas. Hinchándose. Saliendo de la cáscara.
Ante su cara el nuevo animal ladea un poquito algo semejante a una cabeza. Se mantiene así hasta conseguir devolverle su propia expresión.
Le acaricia: cierra los ojitos y emite un gorgoteo.
La pierna hinchada está doblada, creando un ángulo de noventa grados, como una escuadra perfecta, perfectamente alineada con el cuello.
:- " Un ángulo humano"- murmura para sí mientras observa cómo el animal echa a andar despacio, atravesando la puerta del pasillo dirigiéndose a otra habitación, ofreciendo siempre el mismo ángulo a quien observa, por más vueltas que uno intente darle.