lunes, 19 de mayo de 2008

De teléfonos y otras neurosis




:- No interrumpas con tu presencia cuando te esté inventando en mi cabeza- te contestas hasta desdoblarte en un alarde de ventriloquía mientras sujetas el puente de tu nariz con los dedos pulgar e índice de tu mano izquierda-... ahí siempre estarás más completa.

Ya sabes. Desde el exterior de la caja te deseas acotada y manejable.
Para intentar forzar tu deseo tal vez acabes por sentarte a tu lado, incluso podrás ofrecerte algún cigarrillo mientras escuchas como van brotando las palabras de tu manga o tu chistera, siguiendo un magnífico ejercicio de prestidigitación.

:- Gracias por su compra, señora,- te escucharás decir más tarde mientras vas dándote la vuelta a ti misma sonriendo, sujetándote por los hombros hasta girar el ángulo necesario para ofrecer un breve e intenso destello en uno de tus dientes- como puede observar es una moto preciosa...